México y el Acuerdo de París contra el Cambio Climático


Por Monserrat Hernández

El mes de diciembre pasado fue aprobada la propuesta del Acuerdo de París, convenio que busca re-orientar los modelos de desarrollo que, hasta el momento, rigen a la mayoría de los países.
El objetivo general del acuerdo es disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 195 países, de forma que se produzca en cincuenta años únicamente la cantidad de gases que podría ser absorbida por el ambiente en los siguientes cincuenta años. Con la disminución de los GEI se espera que su efecto más conocido y temido, el calentamiento global, si bien no retroceda, sí se limite, para mantener el aumento de la temperatura en la superficie de la Tierra por debajo de los 2ºC, lo que tendría consecuencias irreversibles para los países y ambientes más vulnerables.
Las responsabilidades de las naciones que decidan adquirir este gran compromiso son: realizar inventarios de emisiones periódicos (cada cinco años) a partir de 2020; aumentar sus contribuciones a la disminución de GEI cada lustro; proveer financiamiento a los países en desarrollo para cumplir con sus objetivos dentro del acuerdo (sólo países desarrollados); reducir la vulnerabilidad de los países menos afortunados aumentando su capacidad de adaptación ante el cambio climático.
Un mínimo de 55 países debían ratificar su participación en el acuerdo antes de abril de 2017 para que éste entré en vigor y, hasta el momento, 87 México entre ellos lo han hecho, provocando su comienzo mucho antes de lo esperado. Pero, ¿cuánto contribuye nuestro país al total de emisiones de GEI? , ¿Cuáles son los compromisos que hemos adquirido y cómo los cumpliremos?

La contaminación en números

El Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de 2015 reveló que nuestro país produjo sólo en ese año un total de 665,304.92 Gg (gigagramos) de CO2, lo que constituye el 1.4% de las emisiones totales. Este dato nos posiciona en el lugar número 12 de todo el mundo. Más de un cuarto de estas emisiones corresponden al transporte (26.2%); 19% a la generación eléctrica; 12.1% derivados de la obtención de petróleo y gas; 4.6% a la disposición de residuos y 3.9% a las actividades de residencia. Estos datos no son para nada sencillos de abordar, sin embargo es de vital importancia hacerlo, pues sólo el año pasado, nuestro país tuvo pérdidas mayores a 32 mil millones de pesos por desastres naturales, eventos directamente relacionados al cambio climático. Cabe mencionar que, por sus características geográficas, México es un país muy susceptible a sufrir desastres naturales.
El gobierno de nuestro país se ha comprometido en el Acuerdo de París a aumentar la adaptación al cambio climático al garantizar la seguridad alimentaria y acceso al agua a los municipios más vulnerables; aumentar la participación de pequeñas comunidades en la toma de decisiones en materia ambiental; conseguir una tasa de cero deforestación, así como restauración ecológica de ecosistemas clave; garantizar y monitorear el tratamiento de aguas residuales en asentamientos urbanos, entre otras.

¿Por dónde empezar?

Aunque la mayor parte de la contaminación generada en nuestro país está relacionada con la industria, es responsabilidad de cada uno de nosotros contribuir a la disminución de los GEI mediante pequeñas acciones que representan poco esfuerzo y grandes cambios.
Simples medidas como utilizar, lo más posible, transportes no contaminantes como la bicicleta, patines, caminatas para recorrer la ciudad; no imprimir documentos innecesarios y gastar la menor cantidad de papel posible (recordemos que apoyamos la no deforestación del país); reducir al máximo nuestro consumo de plástico ya sean bolsas, botellas o envolturas tratemos de que sean no plásticas o mínimo, biodegradables; reducir nuestro consumo de energía eléctrica evitando conectar aparatos que no estén en uso o bien, adquiriendo aquellos de bajo consumo; adquirir de forma regular, productos de la región (el transporte en nuestro país es la actividad que genera más GEI).
Además de estos fáciles cambios en la vida cotidiana, realizar actividades que apoyen la reforestación, las economías locales, el turismo ecológico, limpieza comunitaria y productos orgánicos, ayudan a reducir el impacto de las actividades antropogénicas en el ambiente y por si fuera poco, nos introducen a una forma de vida más sana y en armonía con el planeta.

En definitiva, las medidas que aquí se proponen no son difíciles de realizar y además de garantizar un estilo de vida saludable y energizarte, contribuyen a lograr los compromisos que, como nación, hemos adquirido en la forma de un tratado internacional en materia ambiental.

Si te interesa profundizar en el tema, puedes consultar las siguientes ligas:

- Instituto Mexicano para la Competitividad. http://imco.org.mx/medio_ambiente/mexico-ratifica-el-acuerdo-de-paris-sobre-el-cambio-climatico/

- Portal del Gobierno Mexicano https://www.gob.mx/cop21

- ONU México http://www.onu.org.mx/acuerdo-de-paris/

- Compromisos de adaptación y mitigación ante el cambio climático para el periodo 2020-2030 http://www.inecc.gob.mx/descargas/difusion/2015_mex_indc_presentacion.pdf



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